miércoles, 16 de febrero de 2011

Elizaveta

¿Qué clase de vida son nuestras vidas de niños perennes y estivales? La permanencia de la semilla bajo la nieve: también eso nos es dado a conocer. Y valorar. Yo adoré de esos cuarenta años el crepitar subterráneo e incesante, el grito obstinado bajo la nieve, la desesperación muda en el corazón de la calma, la fragilidad infinita, la pétrea firmeza en vilo sobre la arena -la invencible angustia de ser felices de esa manera. Siempre con la sospecha de que bastaría una mirada por la calle, un momento de soledad, algún minuto de más esperando a una amiga, para que todo se derrumbase de repente, sin condiciones. Y volveríamos hacia atrás, como naves que fueran llamadas de nuevo al puerto, tras la batalla. Al puerto que éramos de jóvenes.


[Alessandro Baricco, Esta historia]

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