martes, 15 de marzo de 2011

no aprendemos

hubo que matar todos los renos.
y nadie pensó en los renos, apenas
una mofa
sobre la nariz roja de Rudolph,
apenas
unos miles de sami cambiando de dieta,
una triste alteración de las cadenas tróficas,
mi padre llamando a las bacallourias
"Escarabajos de Chernóbil".
hubo que matar a todos los renos,
y no fue suficiente.
ni el sarcófago,
ni los liquidadores
dando la vida en vano.
los niños siguieron bebiendo leche,
para crecer fuertes,
y se murieron de cáncer de tiroides.
no aprendemos.
habría que meternos a todos en un barco
y obligarnos a leer la historia del mundo
diez veces y media,
a los puros y a los impuros,
a ver si así nos entra en la cabeza.
nos dicen que lo arreglarán, de algún modo
y nos lo creemos, almacenamos latas de comida,
hacemos cola, nos ponemos mascarilla,
vemos pelis de zombies, y hasta nos persignamos.
no hay manera, como especie
dejamos mucho que desear.
yo me voy a hacer a la mar
con dos gatos y un jodido ukelele.
no quiero saber nada de nosotros.
es que no aprendemos.

domingo, 13 de marzo de 2011

en t'attendant

me levanto y espero, espero a que se haga el café,
espero trenes, autobuses, y al puto suburbano,
discuto con el gato, me fumo otro piti,
leo a Bernard Werber, a Julian Barnes y a Stendhal,
me da la bajona, espero
que se me pase, me llaman
al móvil, me meto a skype,
veo series online, oigo música en streaming, toco
de oído canciones tristes, hago
miles de magdalenas, escribo
mails y prosa laminada,
miro a los hombres por la calle, y en los bares,
me muerdo un poco,
de vez en cuando bailo hasta que se me caen los pantalones,
me compro zapatitos vintage, me pongo falda,
tu camiseta, una cerveza, engullo gominolas,
limpio la casa, me plancho el pelo, me fumo
mil millones de pitis, a veces un liri, y hago el lila
en internet o en las plazas, cuando no hace frío. Tonteo
con cualquiera y luego tengo sueños raros, me levanto
y espero. Te busco, me analizo,
and the times they are a'changing.
Me acuesto
y espero
que aparezcas
y te busco
en las viejas estancias mil veces recorridas,
y a veces un olor,
un olor en mis sueños,
también me vale pulverizar tu desodorante en la almohada,
y espero, y me abrazo al gato, y el gato me habla,
el gato me escucha, y yo le hablo del tiempo,
de los tiempos que cambian, de las nubes,
me levanto y es agosto en Edimburgo),
de la tierra que tiembla, de la luz
que agoniza, esas cosas,
cruzo los dedos, salto,
y de repente es viernes y diluvia,
la soledad en la cúpula, velas, fantasmas,
marzo, febrero,
tú sonriendo en vano, como si estuvieras
cogiendo el 85, en vez del servicio
especial del aeropuerto.
Pido lista, doy besos, saludo, me despido,
me rajo, me hago fotos desnuda,
y añoro mi flequillo,
me espanto
ante la inexorable asimetría,
luego, a veces, me meto en la cama, espero
llenarme los ojos de arena,
me despierto, con sed, y me desvelo,
me vienen a buscar, limpio la casa, friego
los platos, me plancho el pelo, yo qué sé.
Me levanto.
Y espero.