Para un francés, es amor es interesante en Alejandría. Las mujeres actúan antes de reflexionar. Y cuando llega el momento de la duda, del remordimiento, hace demasiado calor, nadie tiene la energía necesaria. Esta animalidad carece de finesse, pero me conviene. Mi corazón y mi cabeza están hartos de amor, y sobre todo, mon cher, no quiero saber nada de esa manía judeo-copta de disección, de análisis. Deseo volver a mi granja de Normandía sin ataduras sentimentales.
(El cuarteto de Alejandría, Justine, Lawrence Durrell)
domingo, 26 de diciembre de 2010
viernes, 24 de diciembre de 2010
En qué se parece un hombre a una licuadora
- Le he comprado esto por Reyes... es una pasada, tía, tiene de todo. Y echa el zumito por delante y la pulpa por detrás.
- Tris, tras!
(Mordor, 17.40)
- Tris, tras!
(Mordor, 17.40)
jueves, 23 de diciembre de 2010
el corazón no tiene forma de corazón

y me han llamado corazón, y me han llamado reina.
y me han dicho que tenía el corazón de hielo, pero no era verdad, el hielo se derrite, se va llorando ladera abajo... el hielo es puro y a veces tiene atrapados dentro retazos de pasado. El hielo mancha y escurre.
y me han dicho que tengo el corazón de un reloj de cuco, pero no era verdad, era sólo que tenían ganas de darme cuerda.
y me han dicho que no tengo corazón, pero es mentira. Lo tengo. Parece un puño envuelto en sangre. Parece el puño de un bastón viejo. Parece una ciruela pasa, pero ahí anda. Mi corazón de madera.
lo que no parece es una jodida piruleta, así que dejad de relameros.
Pelayo, diciembre
- Y es que los suecos... qué pereza, tía... gordos y rosados...
- Que no, cari! Rubios y apolíneos!
- Ay, apolíneos me encanta. Un hombre rubio, y apolíneo, y sin un poro.
- Eso, sin un poro en todo el cuerpo. Bueno, uno sólo, en la punta del glande...
- Eso, eso. Un poro gordo ahí...
- Que no, cari! Rubios y apolíneos!
- Ay, apolíneos me encanta. Un hombre rubio, y apolíneo, y sin un poro.
- Eso, sin un poro en todo el cuerpo. Bueno, uno sólo, en la punta del glande...
- Eso, eso. Un poro gordo ahí...
lo peor ha pasado
así que aquí estamos recuperando otro rincón perdido, y mira, ya no importa el formato, no importa nada gran cosa, sólo el ronroneo del portátil y el calorcito en la cara interna de los muslos.
ítem más: estoy desordenada. Porque el mundo ya no importa
si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero,
si uno se ordena como un cajón de la cómoda y te pone a ti de un lado...
y la puta Maga. Cambiar los estrógenos de laboratorio por serotonina cristalizada, echarse de nuevo a las calles, aunque llueva (aquí llueve todo el rato), volver a París, París, qué coño se nos ha perdido allí? Y volver a ser la Maga, o Talita, o volver a cabalgar entre dos ventanas, esas cosas. Y nadie sabe cómo ni cuándo ni por qué hemos vuelto al principio; siempre es al principio. Si no hay guerras ya, pero oigan, este silencio de armisticio me estaba consumiendo, entiéndanme. Hazme un caldito, invítame a un café, lo que sea. Lo que sea pero manténme a salvo del cinismo, mátenme al borde del abismo, y luego ya nada.
ítem más: la angustia, la jodida angustia desesperada. Así que era esto, lo que antes llamaba estar viva? Este bichito que me corre por el pecho, y quema? Tanta desesperación, pero eh, a partir de aquí los días ya sólo pueden crecer, y eso es bueno. Ya ha pasado lo peor, queda este frío estepario de vodevil, pero los días crecerán, por fuerza.
y Kase, pidiendo días largos suficientemente buenos. Y Robe y los dragones, los dragones que me persiguen, a través del mar de hierba o de la piel de los hombres, yo qué sé. Y los dramones, y me dicen que soy un ídolo de masas, porque nunca sufro. Aquí estamos todos solos y estamos muertos, les digo. Y las masas se parten de risa, y yo amaso, mi pasta quebrada, mi prosa laminada, lo de siempre.
en fin, de vuelta (y) de todo.
ítem más: estoy desordenada. Porque el mundo ya no importa
si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero,
si uno se ordena como un cajón de la cómoda y te pone a ti de un lado...
y la puta Maga. Cambiar los estrógenos de laboratorio por serotonina cristalizada, echarse de nuevo a las calles, aunque llueva (aquí llueve todo el rato), volver a París, París, qué coño se nos ha perdido allí? Y volver a ser la Maga, o Talita, o volver a cabalgar entre dos ventanas, esas cosas. Y nadie sabe cómo ni cuándo ni por qué hemos vuelto al principio; siempre es al principio. Si no hay guerras ya, pero oigan, este silencio de armisticio me estaba consumiendo, entiéndanme. Hazme un caldito, invítame a un café, lo que sea. Lo que sea pero manténme a salvo del cinismo, mátenme al borde del abismo, y luego ya nada.
ítem más: la angustia, la jodida angustia desesperada. Así que era esto, lo que antes llamaba estar viva? Este bichito que me corre por el pecho, y quema? Tanta desesperación, pero eh, a partir de aquí los días ya sólo pueden crecer, y eso es bueno. Ya ha pasado lo peor, queda este frío estepario de vodevil, pero los días crecerán, por fuerza.
y Kase, pidiendo días largos suficientemente buenos. Y Robe y los dragones, los dragones que me persiguen, a través del mar de hierba o de la piel de los hombres, yo qué sé. Y los dramones, y me dicen que soy un ídolo de masas, porque nunca sufro. Aquí estamos todos solos y estamos muertos, les digo. Y las masas se parten de risa, y yo amaso, mi pasta quebrada, mi prosa laminada, lo de siempre.
en fin, de vuelta (y) de todo.
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