lunes, 11 de abril de 2011
y uno dice amor, y suena
a enfermedad del siglo diecinueve,
de la que ya no debería morirse nadie
en este siglo nuestro tan veintiuno,
con sus vacunas y sus antibióticos.
uno dice amor, y suena
a transtorno pasadísimo de moda,
del estilo furor uterino, o neurastenia.
Pero no.
Nos seguimos muriendo de amor,
es más,
nos seguimos matando de amor,
no es coña,
es lo que tiene ver Redes, que te enteras de que la mayor parte de los suicidios entre los 25 y los 65 años están causados por depresiones causadas por rupturas sentimentales,
luego vas al psicólogo y te confiesa, cómplice,
que en la Seguridad Social no dan abasto,
que aquí a cualquiera le deja la novia y se cree que necesita terapia.
No hemos avanzado nada,
como especie,
en este siglo nuestro tan despiadado seguimos planteándonoslo todo
en pares lógicos,
pero qué vas a hacer, cualquiera se compra una casa para él solo,
tal y como va el Euribor,
cualquiera se hace vieja sin un hombre a su lado
que vaya echando barriga o quedándose calvo
y mire escéptico tu colección de cremas antiarrugas.
Los griegos sabían,
pero joder,
tampoco lo sabían todo.
Uno dice amor y suena raro,
el amor en los tiempos de la entropía,
el amor en los tiempos del etcétera
el amor obsoleto mil veces revisitado.
Y aquí nadie está a salvo.
a enfermedad del siglo diecinueve,
de la que ya no debería morirse nadie
en este siglo nuestro tan veintiuno,
con sus vacunas y sus antibióticos.
uno dice amor, y suena
a transtorno pasadísimo de moda,
del estilo furor uterino, o neurastenia.
Pero no.
Nos seguimos muriendo de amor,
es más,
nos seguimos matando de amor,
no es coña,
es lo que tiene ver Redes, que te enteras de que la mayor parte de los suicidios entre los 25 y los 65 años están causados por depresiones causadas por rupturas sentimentales,
luego vas al psicólogo y te confiesa, cómplice,
que en la Seguridad Social no dan abasto,
que aquí a cualquiera le deja la novia y se cree que necesita terapia.
No hemos avanzado nada,
como especie,
en este siglo nuestro tan despiadado seguimos planteándonoslo todo
en pares lógicos,
pero qué vas a hacer, cualquiera se compra una casa para él solo,
tal y como va el Euribor,
cualquiera se hace vieja sin un hombre a su lado
que vaya echando barriga o quedándose calvo
y mire escéptico tu colección de cremas antiarrugas.
Los griegos sabían,
pero joder,
tampoco lo sabían todo.
Uno dice amor y suena raro,
el amor en los tiempos de la entropía,
el amor en los tiempos del etcétera
el amor obsoleto mil veces revisitado.
Y aquí nadie está a salvo.
viernes, 8 de abril de 2011
la historia de mi vida
- Hola, qué tal? Me llamo M y soy un olmo.
- Hola, encantado! Me das una pera?
- Ehm... te acabo de decir que soy un olmo.
- Pero a mí me gustan las peras!
- Hola, encantado! Me das una pera?
- Ehm... te acabo de decir que soy un olmo.
- Pero a mí me gustan las peras!
martes, 15 de marzo de 2011
no aprendemos
hubo que matar todos los renos.
y nadie pensó en los renos, apenas
una mofa
sobre la nariz roja de Rudolph,
apenas
unos miles de sami cambiando de dieta,
una triste alteración de las cadenas tróficas,
mi padre llamando a las bacallourias
"Escarabajos de Chernóbil".
hubo que matar a todos los renos,
y no fue suficiente.
ni el sarcófago,
ni los liquidadores
dando la vida en vano.
los niños siguieron bebiendo leche,
para crecer fuertes,
y se murieron de cáncer de tiroides.
no aprendemos.
habría que meternos a todos en un barco
y obligarnos a leer la historia del mundo
diez veces y media,
a los puros y a los impuros,
a ver si así nos entra en la cabeza.
nos dicen que lo arreglarán, de algún modo
y nos lo creemos, almacenamos latas de comida,
hacemos cola, nos ponemos mascarilla,
vemos pelis de zombies, y hasta nos persignamos.
no hay manera, como especie
dejamos mucho que desear.
yo me voy a hacer a la mar
con dos gatos y un jodido ukelele.
no quiero saber nada de nosotros.
es que no aprendemos.
y nadie pensó en los renos, apenas
una mofa
sobre la nariz roja de Rudolph,
apenas
unos miles de sami cambiando de dieta,
una triste alteración de las cadenas tróficas,
mi padre llamando a las bacallourias
"Escarabajos de Chernóbil".
hubo que matar a todos los renos,
y no fue suficiente.
ni el sarcófago,
ni los liquidadores
dando la vida en vano.
los niños siguieron bebiendo leche,
para crecer fuertes,
y se murieron de cáncer de tiroides.
no aprendemos.
habría que meternos a todos en un barco
y obligarnos a leer la historia del mundo
diez veces y media,
a los puros y a los impuros,
a ver si así nos entra en la cabeza.
nos dicen que lo arreglarán, de algún modo
y nos lo creemos, almacenamos latas de comida,
hacemos cola, nos ponemos mascarilla,
vemos pelis de zombies, y hasta nos persignamos.
no hay manera, como especie
dejamos mucho que desear.
yo me voy a hacer a la mar
con dos gatos y un jodido ukelele.
no quiero saber nada de nosotros.
es que no aprendemos.
domingo, 13 de marzo de 2011
en t'attendant
me levanto y espero, espero a que se haga el café,
espero trenes, autobuses, y al puto suburbano,
discuto con el gato, me fumo otro piti,
leo a Bernard Werber, a Julian Barnes y a Stendhal,
me da la bajona, espero
que se me pase, me llaman
al móvil, me meto a skype,
veo series online, oigo música en streaming, toco
de oído canciones tristes, hago
miles de magdalenas, escribo
mails y prosa laminada,
miro a los hombres por la calle, y en los bares,
me muerdo un poco,
de vez en cuando bailo hasta que se me caen los pantalones,
me compro zapatitos vintage, me pongo falda,
tu camiseta, una cerveza, engullo gominolas,
limpio la casa, me plancho el pelo, me fumo
mil millones de pitis, a veces un liri, y hago el lila
en internet o en las plazas, cuando no hace frío. Tonteo
con cualquiera y luego tengo sueños raros, me levanto
y espero. Te busco, me analizo,
and the times they are a'changing.
Me acuesto
y espero
que aparezcas
y te busco
en las viejas estancias mil veces recorridas,
y a veces un olor,
un olor en mis sueños,
también me vale pulverizar tu desodorante en la almohada,
y espero, y me abrazo al gato, y el gato me habla,
el gato me escucha, y yo le hablo del tiempo,
de los tiempos que cambian, de las nubes,
me levanto y es agosto en Edimburgo),
de la tierra que tiembla, de la luz
que agoniza, esas cosas,
cruzo los dedos, salto,
y de repente es viernes y diluvia,
la soledad en la cúpula, velas, fantasmas,
marzo, febrero,
tú sonriendo en vano, como si estuvieras
cogiendo el 85, en vez del servicio
especial del aeropuerto.
Pido lista, doy besos, saludo, me despido,
me rajo, me hago fotos desnuda,
y añoro mi flequillo,
me espanto
ante la inexorable asimetría,
luego, a veces, me meto en la cama, espero
llenarme los ojos de arena,
me despierto, con sed, y me desvelo,
me vienen a buscar, limpio la casa, friego
los platos, me plancho el pelo, yo qué sé.
Me levanto.
Y espero.
espero trenes, autobuses, y al puto suburbano,
discuto con el gato, me fumo otro piti,
leo a Bernard Werber, a Julian Barnes y a Stendhal,
me da la bajona, espero
que se me pase, me llaman
al móvil, me meto a skype,
veo series online, oigo música en streaming, toco
de oído canciones tristes, hago
miles de magdalenas, escribo
mails y prosa laminada,
miro a los hombres por la calle, y en los bares,
me muerdo un poco,
de vez en cuando bailo hasta que se me caen los pantalones,
me compro zapatitos vintage, me pongo falda,
tu camiseta, una cerveza, engullo gominolas,
limpio la casa, me plancho el pelo, me fumo
mil millones de pitis, a veces un liri, y hago el lila
en internet o en las plazas, cuando no hace frío. Tonteo
con cualquiera y luego tengo sueños raros, me levanto
y espero. Te busco, me analizo,
and the times they are a'changing.
Me acuesto
y espero
que aparezcas
y te busco
en las viejas estancias mil veces recorridas,
y a veces un olor,
un olor en mis sueños,
también me vale pulverizar tu desodorante en la almohada,
y espero, y me abrazo al gato, y el gato me habla,
el gato me escucha, y yo le hablo del tiempo,
de los tiempos que cambian, de las nubes,
me levanto y es agosto en Edimburgo),
de la tierra que tiembla, de la luz
que agoniza, esas cosas,
cruzo los dedos, salto,
y de repente es viernes y diluvia,
la soledad en la cúpula, velas, fantasmas,
marzo, febrero,
tú sonriendo en vano, como si estuvieras
cogiendo el 85, en vez del servicio
especial del aeropuerto.
Pido lista, doy besos, saludo, me despido,
me rajo, me hago fotos desnuda,
y añoro mi flequillo,
me espanto
ante la inexorable asimetría,
luego, a veces, me meto en la cama, espero
llenarme los ojos de arena,
me despierto, con sed, y me desvelo,
me vienen a buscar, limpio la casa, friego
los platos, me plancho el pelo, yo qué sé.
Me levanto.
Y espero.
lunes, 28 de febrero de 2011
oh captain, my captain
a veces entro en modo ahorro de energía,
como los arbolitos en invierno,
y a veces me quito las medias y me revuelco por cualquier sofá.
a veces, como no hago trampas, me hago un nidito
(mejor si hay un perro y algún alma caritativa me tira una manta por encima)
y en mi sueño me río,
y sonrío,
porque os oigo alrededor y porque estoy contenta.
luego a menudo me despierto y tú te has ido,
con los ojos en las manos, a currar o en busca de ayuda
como un buen capitán.
y pienso,
nariz de azúcar,
que ojalá no estés zigzagueando,
que poses la mano sobre la palanca de cambios con seguridad malsana,
que no te deslumbre el sol de los domingos, que no pierdas tu trabajo, esas cosas.
a veces me quedo dormitando mientras contemplo una lucha fratricida al monopoly, y pienso
joder, qué loca estoy,
decirte en público que tienes ojitos
de american stanford, sólo por verte azorarte.
lo que no digo es que me encanta que te azores,
que me encantas archipiélago, constelación y mito,
y que no hay nada mejor
que llegar de after a una casa
y dormirte con un perro de presa en el regazo.
salvo quizá jugar con gatos ajenos,
semidesnuda,
las veces que me despierto y tú te has ido.
qué loca estoy, qué loca.
como los arbolitos en invierno,
y a veces me quito las medias y me revuelco por cualquier sofá.
a veces, como no hago trampas, me hago un nidito
(mejor si hay un perro y algún alma caritativa me tira una manta por encima)
y en mi sueño me río,
y sonrío,
porque os oigo alrededor y porque estoy contenta.
luego a menudo me despierto y tú te has ido,
con los ojos en las manos, a currar o en busca de ayuda
como un buen capitán.
y pienso,
nariz de azúcar,
que ojalá no estés zigzagueando,
que poses la mano sobre la palanca de cambios con seguridad malsana,
que no te deslumbre el sol de los domingos, que no pierdas tu trabajo, esas cosas.
a veces me quedo dormitando mientras contemplo una lucha fratricida al monopoly, y pienso
joder, qué loca estoy,
decirte en público que tienes ojitos
de american stanford, sólo por verte azorarte.
lo que no digo es que me encanta que te azores,
que me encantas archipiélago, constelación y mito,
y que no hay nada mejor
que llegar de after a una casa
y dormirte con un perro de presa en el regazo.
salvo quizá jugar con gatos ajenos,
semidesnuda,
las veces que me despierto y tú te has ido.
qué loca estoy, qué loca.
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